En 1999, el Cirujano General publicó el informe titulado Salud Mental: un reportaje del Cirujano General. Este informe reconoció que no todos los estadounidenses, especialmente las minorías, no reciben la misma calidad en el tratamiento de salud mental. Este descubrimiento motivó al Cirujano General a publicar un informe suplementario sobre las desigualdades en el cuidado de salud mental para la gente de color. El informe suplementario, que fue publicado en 2001, envía un claro mensaje: la cultura importa.
La cultura—las creencias, las normas, los valores y el idioma de una persona—desempeña un papel importante en la forma en que la gente percibe y experimenta una enfermedad mental, si buscan ayuda o no, el tipo de ayuda que buscan, los métodos que utilizan para hacer frente a la situación, el tipo de apoyo que reciben, los tratamientos que funcionan, etc. Para servirles efectivamente a las diversas poblaciones estadounidenses, el sistema de salud mental debe entender y respetar las diferencias culturales.
La aptitud cultural es la habilidad de trabajar efectiva y sensiblemente dentro de distintos contextos culturales. El Departamento Estadounidense de Salud y Servicios Humanos (DHHS por sus siglas en inglés) define esto como: “un grupo de valores, de comportamientos, de actitudes y de prácticas dentro de un sistema que le permite a la gente trabajar efectivamente con diferentes culturas” y dice que el término: “se refiere a la habilidad de honrar y respetar las creencias, el idioma, los estilos de interacción y el comportamiento de los individuos y las familias que reciben servicios, así como los del personal que ofrece estos servicios.”
Para las minorías, el acceso a los servicios de salud mental y la calidad de los servicios que reciben están afectados negativamente por la falta de aptitud cultural en la entrega de los servicios. Muchos estudios han mostrado que por la falta de aptitud cultural, la gente de color a veces no busca servicios en el sistema formal, no pueden acceder al tratamiento, se salen del sistema de cuidado, son diagnosticados erróneamente o buscan tratamiento solo cuando su enfermedad esta muy avanzada.
El informe final que publicó en 2003 la Nueva Comisión Presidencial de Libertad en la Salud Mental (NFC, por sus siglas en inglés) indicó que “los servicios culturalmente aptos son esenciales para mejorar el sistema de salud mental” y recomendó mejorar el acceso a un cuidado de calidad que sea culturalmente apto como su tercera meta.