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20077

Entre Amigos

Nuestra historia

Por Adela Henao, participante del programa De Familia a Familia

Otoño 2007

Deseo compartir en este artículo mi experiencia con la enfermedad mental de mi hija, Katherine Castillo y con el programa educativo de NAMI, “De Familia a Familia”, el cual nos ha ayudado a clarificar muchas dudas y a poder enfrentar cualquier situación, por difícil que sea.

Somos una familia de cuatro miembros, mis dos hijas, Adriana y Katherine, mi esposo, Edward, y yo. Nuestras vidas transcurrían normalmente como las de cualquier otra familia, hasta que el 15 de enero de 2005, a Katherine le diagnosticaron trastorno bipolar; esto cambió el ritmo de nuestra vida.

Primero empezamos a notar cambios en las actitudes de Katherine, a veces se sentía feliz, pero de repente se entristecía.  Además, perdió el interés por la escuela, no quería levantarse de la cama o, en ocasiones, dormía muy poco.  Al principio, pensamos que era algo pasajero, pero no fue así.  Poco a poco fue poniéndose más tensa, aunque consideramos que eran sólo caprichos.  Por eso, tomé las medidas que cualquier madre en mi lugar hubiera tomado: le prohibí ver televisión y empecé a acostarla más temprano; pero estas medidas no funcionaron. Mi última esperanza era que hubiera tenido algún problema en la escuela; sin embargo, tampoco esto era la razón de su comportamiento.  No obstante, su situación empeoraba diariamente ya que estaba sumamente irritable.  Por eso, todos en la casa estábamos desconcertados.

Lo que realmente me alarmó fue que empezó a ser maniática con sus tareas y a revisar constantemente las puertas de la casa – para asegurarse de que estuvieran cerradas. Todo esto me llevó a buscar ayuda profesional ya que la tranquilidad había desaparecido de nuestro hogar. Por consecuencia, Katherine comenzó a recibir terapia y, después de cinco meses, nos informaron que padecía de trastorno bipolar.

Tanto para ella como para el resto de la familia fue difícil aceptar y entender esta situación ya que conocíamos este tipo de enfermedad. Empezamos a asistir a la terapia familiar y a las clases del programa “De Familia a Familia”, esto nos ayudó mucho a entender lo que estaba pasando y, sobretodo, a poder ayudarla.  A medida que me fui educando, me di cuenta de los derechos de mi hija y logré que en su escuela le ofrecieran un  programa educativo especial.

Gracias a Dios, hoy vivimos una vida más tranquila, ella toma sus medicamentos, asiste a sus terapias y estudia en una preparatoria de artes. Esto nos satisface mucho porque sabemos que Katherine tiene talento artístico.  Lo más importante para nosotros es mantener la unión familiar y seguir luchando para que Katherine realice sus sueños. Sabemos que el camino es largo y difícil, pero la fe en Dios y el apoyo de la familia nos ayudarán a superar todos los obstáculos.

Me alegra mucho haber encontrado la organización de NAMI y haber participado en el programa “De Familia a Familia” por doce semanas porque esto me permitió conocer la enfermedad de mi hija.  Estas clases hicieron una gran diferencia en nuestras vidas: aprendimos a superar el estigma de las enfermedades mentales, a comprender a nuestro ser querido y a aceptar que las enfermedades mentales son como cualquier otra enfermedad.   Las personas con enfermedades mentales necesitan tratamiento, pero sobretodo requieren una gran dosis de amor y de paciencia.  Ahora somos una familia más fortalecida, con el conocimiento que hemos adquirido Katherine se siente más segura y protegida.

Mi propósito es crear conciencia de que las enfermedades mentales son una realidad y de que debemos educarnos para que nuestras familias puedan vivir en armonía y mirar hacia un futuro más prometedor.  Gracias NAMI.

Our Story

Adela Henao shares with us her personal experience dealing with mental illness. In 2005, Adela’s daughter, Katherine, was diagnosed with bipolar disorder.  Before the diagnosis, Katherine, who was a happy child, became sad, lost interest in school, did not want to get out of bed, or sometimes slept too little.  At the beginning Adela and her husband thought this behavior would go away.  Instead, things got worse. This compelled Adela to seek professional help.  Five months later Katherine was diagnosed with bipolar disorder.

For Katherine and her family, it was hard to accept the diagnosis at first since they did not know about this illness. Family therapy and NAMI’s Family to Family education program helped understand and accept the illness. Today, Adela’s family lives a normal live. Katherine is taking medications and going to therapy.  The family will continue supporting Katherine and making sure she receives the right treatment and supports she needs.

 


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