Mental Illnesses Treatment Support & Programs NAMI Advocacy Find Your Local NAMI NAMIWalks
Search
 | Print this page | 
 | 
20083

Mentes Sanas

Mi historia

Por Ashleigh Brenton, NAMI

Otoño 2008

Mi recuperación de una enfermedad mental severa comenzó en el Hospital Estatal de Oregón en septiembre de 2000. Mi diagnóstico es esquizofrenia, pero es inusual que sufriera mi primera crisis a los cuarenta y cuatro años de edad. Mi primera y única experiencia con el sistema de justicia criminal ocurrió el 10 de junio de 2000 cuando conducía mi automóvil mientras me encontraba en estado psicótico. Yo creía que todo el  mundo estaba tratando de matarme. Por eso, cuando me detuve a echar gasolina, me dio pánico cuando el empleado de la gasolinera extendió su mano dentro de mi auto para que le pagara. Entonces, aceleré para huir y lo lastimé porque su brazo golpeó contra la ventana .

La policía me persiguió y me pidió que me detuviera. No me detuve porque creía que eran seres satánicos vestidos de policías. Varias cuadras más adelante, lograron detenerme y me arrestaron por asalto y agresión, ya que no había pagado la gasolina. Cuando me estaban arrestando, yo me sentía muy confundida por los fuertes gritos y las luces brillantes. Pensaba que eran delincuentes que me estaban secuestrando para violarme y matarme. Al recordar ese incidente, creo que habría cooperado más si los policías hubieran sido mujeres y me hubieran hablado calmadamente. El proceso en la comandancia de la policía fue muy difícil porque me negué a proporcionarles mis huellas digitales ya que temía que me cortaran los dedos. Experimenté estos temores por casi tres meses. A veces creía que los oficiales habían echado ratas en mi celda para torturarme o que fuera de mi ventana había unos hombres que intentaban entrar para matarme con sus grandes cuchillos de carnicero.

La fianza que me asignaron fue de unos $500,000 dólares que no pude prestar, por eso no pude salir en libertad. Por otra parte, aunque recibí asistencia médica en la institución carcelaria, me negué a tomar los medicamentos porque pensaba que querían envenenarme. Después de casi tres meses de prisión, la corte ordenó que me trasladaran al Hospital Estatal de Oregón. Allí me forzaron a tomar los medicamentos. De esa forma se controlaron mis alucinaciones y se estabilizó mi condición. Además, me refirieron al Consejo de Revisión de Seguridad Psiquiátrica (Psychiatric Security Review Board, o PSRB por sus siglas en inglés) por casi diez años.

Desde que salí del Hospital Estatal de Oregón, he vivido semi-independientemente, bajo supervisión siquiátrica en una institución administrada por la PSRB, donde tengo mi propio apartamento. Como he podido controlar mi condición, trabajo con NAMI como presentadora y coordinadora del programa «En Nuestra Propia Voz» (In Our Own Voice, IOOV por sus siglas en inglés) para el Condado Multnomah de Oregón. Además, soy miembro de la mesa directiva del grupo de trabajo de Salud Mental del Gobernador en Salem, Oregón, por lo que puedo influir en la política que se establece y en las decisiones que afectan a muchas personas.

NAMI me ha brindado la oportunidad de trabajar directamente con los servidores de la ley. Así pues, entre enero y abril de este año, tuve el privilegio de poder ayudar a educar a la policía de Gresham. Esto me permitió participar en discusiones importantes acerca de los retos que enfrentan las personas que sufren una enfermedad mental y del estigma y de la discriminación que padecen. También, he podido participar en el adiestramiento de Equipos de Intervención de Crisis (CIT) de Portland y dar presentaciones de IOOV en la cárcel de Inverness. Todas estas actividades han sido muy útiles para los oficiales de la policía que han participado ya que sus evaluaciones han sido muy positivas. De esta forma se demuestra que cualquier persona puede ayudar a educar a nuestras comunidades al compartir sus experiencias. Por eso, debemos estar concientes de que, como personas con enfermedades mentales, podemos hacer una diferencia en las vidas de muchas, muchas otras personas.

My Story

Ashleigh Brenton shares the story of her first experience with the criminal justice system following an arrest while in a psychotic state. She describes intense fear and confusion with officers as she was experiencing hallucinations and delusions and refused medication while in jail. A court ordered transfer to the Oregon State Hospital provided needed treatment and started Ashleigh on a path of recovery. Since being released she has been involved in NAMI’s In Our Own Voice program, advocated for CIT and participated in CIT Trainings.

 


 | Print this page | 
 | 

Donate

Support NAMI to help millions of Americans who face mental illness every day.

Donate today

Speak Out

Inspire others with your message of hope. Show others they are not alone.

Share your story

Get Involved

Become an advocate. Register on NAMI.org to keep up with NAMI news and events.

Join NAMI Today
  • Follow NAMI
  • Contact Us
    • NAMI
    • 3803 N. Fairfax Dr., Suite 100
    • Arlington, Va 22203
    • Main: (703) 524-7600
    • Fax: (703) 524-9094
    • Member Services: (888) 999-6264
    • Helpline: (800) 950-6264