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20083

A Fondo

Cortes de Salud Mental: ¡Una idea a la que le ha llegado la hora!

Por Ron Honberg, JD, Director del Departamento de Política Publica de NAMI

Otoño 2008

Una profunda, aunque poco conocida, tragedia en los Estados Unidos es que las instituciones carcelarias se han convertido en los hospitales psiquiátricos de-facto de la nación. En un día cualquiera, aproximadamente el 16% de todos los reclusos de las penitenciarías estadounidenses - 360,000 individuos- presentan enfermedades mentales serias, tales como la esquizofrenia, el desorden bipolar o la depresión mayor. Muchos de ellos también tienen desórdenes relacionados con el abuso de sustancias. La mayoría de estos individuos no son criminales peligrosos, sino que han tenido problemas legales debido a los síntomas que les producen sus enfermedades mentales no tratadas.

Tradicionalmente, las cortes no están adecuadamente preparadas para atender efectivamente los casos de las personas con enfermedades mentales porque el modelo acusatorio de la jurisprudencia en los EE.UU. no está diseñado para alcanzar logros terapéuticos. Además, las penitenciarías están diseñadas para castigar a las personas, no para ofrecerles tratamiento. Por consiguiente, los pacientes psiquiátricos tienden a empeorar en éstas facilidades. Los costos asociados a la encarcelación y al tratamiento de las personas con enfermedades mentales dentro de las cárceles son muy altos. El Medicaid y los otros planes médicos no pagan por los servicios que reciben las personas encarceladas. Además, se utilizan muchos recursos humanos para poder controlar a las personas que presentan síntomas psiquiátricos severos en las facilidades correccionales.

En 1997, el grupo de trabajo que se organizó para enfrentar estos problemas en el Condado de Broward, en la Florida, tuvo una idea novedosa. ¿Por qué no crear una corte especializada cuyo propósito fuera el de transferir a las personas con enfermedades mentales hacia el tratamiento adecuado en lugar de encarcelarlos?  La Corte de Salud Mental que se estableció inmediatamente en el Condado de Broward (Fort Lauderdale) atrajo la atención nacional y ha servido como catalizador para la creación de muchas Cortes similares a lo largo de todo el país.

Hoy día, existen aproximadamente ciento ochenta Cortes de Salud Mental a través de los EE.UU. Estas Cortes varían en la manera en que operan y en las personas a las que atienden. Sin embargo, las metas de estas Cortes generalmente son las mismas. En primer lugar, su propósito es enviar a tratamiento psiquiátrico a cuantas personas lo necesiten, en lugar de encarcelarlos; y, en segundo lugar, proveerles supervisión continua a estos individuos para apoyarlos en el tratamiento y evitar que reincidan.

Características de las Cortes de Salud Mental

Las Cortes de Salud Mental están basadas en los principios de la jurisprudencia terapéutica, que destacan que la ley debe usarse, en la medida de lo posible, para proveerles bienestar mental y físico a las personas que afecta. Contrario a la mayoría de las Cortes, las Cortes de Salud Mental funcionan de una manera no acusatoria. Las formalidades de la Corte tradicional se transforman a favor de un diálogo más informal, con el propósito de lograr que el individuo se sienta más cómodo. Por eso, frecuentemente se solicita y se alienta la participación de la familia.

Las Cortes de Salud Mental tienen agendas específicas, por lo tanto tienen designados a un juez, a un abogado defensor y a un representante de la oficina del fiscal. Con frecuencia también se incluye a representantes de los sistemas de salud mental, abuso de sustancias, libertad condicional y bajo palabra, así como de otros sistemas claves. En la mayoría de los casos, la meta es transferir a las personas a un tratamiento, no a la cárcel.

Algunas Cortes de Salud Mental operan de acuerdo con el modelo de «procesamiento diferido», o sea, que los cargos criminales se postergan y eventualmente se descartan si la persona completa exitosamente un programa de tratamiento. Otras cortes operan bajo el modelo de «sentencia diferida», lo que significa que el individuo debe declararse culpable para poder participar. Entonces, dependiendo de la seriedad de los cargos, éstos pueden ser dispensados o descartados una vez que se haya completado con éxito el programa de tratamiento.

Por razones principalmente políticas, las primeras Cortes de Salud Mental se limitaban a atender los casos de aquellos individuos que tenían problemas mentales y de abuso de sustancias simultáneamente y enfrentaban cargos de delitos menores o de delitos graves no violentos. Sin embargo, el desarrollo de esta idea ha permitido que en algunas Cortes, a discreción del juez y del fiscal, se puedan atender casos de personas acusadas de delitos más graves. Varias comunidades también han establecido Cortes de Salud Mental juvenil, un aspecto muy importante ya que los índices de encarcelamiento entre los jóvenes con enfermedades mentales son aún más altos que entre los adultos.

¿Funcionan las Cortes de Salud Mental?

Debido a que las Cortes de Salud Mental son un fenómeno relativamente reciente, las investigaciones acerca de su funcionamiento son escasas. Sin embargo, los estudios que se han realizado sugieren que se están logrando resultados positivos en algunos aspectos, tales como la reducción en el comportamiento criminal, la reducción en el tiempo de encarcelamiento y el aumento en el uso de los servicios de salud mental. Además, los resultados parecen variar muy poco entre delincuentes violentos y no violentos, así como entre personas con distintos diagnósticos psiquiátricos.

La Corporación RAND realizó el estudio más exhaustivo sobre este programa en la Corte de Salud Mental del Condado de Allegheny en Pittsburgh, Pennsylvania. Los investigadores, que estudiaron a los participantes por un periodo de dos años, encontraron que el aumento de costos relacionado con la mayor participación en tratamientos de salud mental y en servicios asociados, se compensó con una reducción en los gastos penitenciarios.

Conclusión

El encarcelamiento de personas con enfermedades mentales ha creado una seria crisis de salud pública en los Estados Unidos. Las Cortes de Salud Mental se presentan como un recurso que les brinda otras alternativas a las personas cuyos comportamientos criminales se vinculan directamente con la necesidad de un tratamiento mental de alta calidad. Esperamos que, en los años venideros, continúe creciendo el número de estas Cortes a lo largo del país.

 

Mental Health Courts: An Idea Whose Time Has Come

The influx of people with serious mental illnesses in jails and prisons is a serious public health crisis in America Mental health courts are in place to facilitate alternatives to incarceration for people whose criminal behaviors are directly linked to their need for quality mental health treatment. The goals of these courts are to divert individuals into needed psychiatric treatment and to provide ongoing supervision to support these individuals in treatment and minimize criminal recidivism.

 


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