Trastorno bipolar

Read in English

El trastorno bipolar es una condición crónica de salud mental que genera variaciones drásticas en el estado de ánimo, la energía y la capacidad de pensar con claridad de una persona. Las personas con trastorno bipolar tienen estados de ánimo altos y bajos, conocidos como manía y depresión, que difieren de los típicos cambios emocionales que experimentan las personas. Normalmente los síntomas empeoran si no son tratados. Sin embargo, mediante un estilo de vida estructurado que incluye autocontrol y un buen plan de tratamiento, muchas personas viven bien con esta condición.

Las personas con esta condición de salud mental pueden tener emociones extremas tales como: agitación, insomnio, locuacidad, tristeza y desesperación. Cuando un episodio de manía ocurre, las personas se sienten sumamente felices, animados y eufóricas. Y cuando tienen depresión se sienten tristes y desanimados. El trastorno bipolar también puede presentar conductas extremas en búsqueda de placer o tomar riesgos.

Los síntomas y la severidad de la manía o depresión pueden variar. Aunque esta condición puede suceder en cualquier momento, por lo general, la edad promedio de aparición es a los 25 años. Cada año, el 2.9% de la población de los EE. UU. es diagnosticada con trastorno bipolar, y cerca del 83% de los casos son catalogados como severos. El trastorno bipolar afecta a hombres y mujeres por igual.

Síntomas

Una persona con trastorno bipolar tiene cambios drásticos de episodios de manía a períodos de depresión o a una mezcla de ambos. Una persona con episodios mixtos pasa por ambos extremos en forma simultánea o en una secuencia rápida.

Los episodios bipolares severos de manía o depresión también pueden incluir síntomas psicóticos, como alucinaciones o delirios. Por lo general, estos síntomas psicóticos reflejan el estado de ánimo extremo de una persona.

  • Una persona maníaca podría creer que tiene poderes especiales y tener un comportamiento riesgoso.
  • Una persona deprimida podría sentirse desesperada, indefensa e incapaz de realizar sus tareas habituales.

Por esta razón, las personas con trastorno bipolar que presentan síntomas psicóticos son propensos a recibir un diagnóstico erróneo de esquizofrenia.

Manía

Para que sea diagnosticada con un trastorno bipolar, una persona debe haber presentado un episodio de manía o hipomanía. La hipomanía es una forma más leve de manía que no incluye episodios psicóticos. A menudo, las personas con hipomanía pueden desenvolverse normalmente en situaciones sociales o laborales. Algunas personas con trastorno bipolar tendrán muchas veces episodios de manía o hipomanía, pero es posible que otras casi nunca los tengan. Para determinar el tipo de trastorno bipolar de una persona, los médicos evalúan el nivel de incapacidad durante el episodio más grave de manía o hipomanía.

Aunque a algunas personas con bipolaridad les puede parecer llamativo tener un estado de ánimo elevado, especialmente si ocurre después de una depresión, este estado elevado no se detiene en un nivel agradable ni controlable. Los estados de ánimo rápidamente pueden volverse irritables, los comportamientos pueden ser más impredecibles, y el criterio puede verse afectado. Durante los periodos de manía, las personas usualmente se comportan de forma impulsiva, toman decisiones temerarias y asumen riesgos inusuales. Muchas veces, las personas en estado maniaco no son conscientes de las consecuencias negativas de sus actos. La clave para poder controlar la enfermedad está en aprender de los episodios anteriores y qué tipos de comportamientos son una señal de riesgo.

Depresión

La depresión provoca una combinación de síntomas físicos y emocionales que prohíben que una persona pueda desempeñarse por períodos de al menos dos semanas. El nivel de depresión varía entre el estado de ánimo leve, moderado o severo, y cuando es crónico, se denomina distimia.

Los estados de ánimo bajos durante la depresión bipolar suelen ser tan debilitantes hasta tal punto que las personas no pueden levantarse de la cama. En general, las personas deprimidas tienen problemas para dormir o conciliar el sueño, aunque otras duermen más de lo normal. Cuando las personas están deprimidas, incluso las decisiones más sencillas como qué cenar pueden ser abrumadoras. También las personas pueden obsesionarse con sentimientos de pérdida, fracaso personal, culpa o desesperación. Estos pensamientos negativos pueden llevar a ideas de suicidio. En el trastorno bipolar, el suicidio es un peligro constante. Durante el estado maníaco o mixto, algunas personas presentan tendencias suicidas. La depresión asociada con el trastorno bipolar puede ser más difícil de tratar.

Causas

Los científicos creen que el producto de interacciones, por ahora no identificadas, entre varios genes y el medio ambiente pueden contribuir a el trastorno bipolar.

  • Genética. Las probabilidades de que un niño tenga un trastorno bipolar son mayores si los padres o hermanos del niño también tienen el trastorno. Pero el rol de la genética no es absoluto. Es posible que un niño con una familia con un historial de trastorno bipolar nunca tenga la condición. Estudios de gemelos idénticos han encontrado que si un gemelo desarrolla trastorno bipolar eso no necesariamente significa que el otro también lo tenga.
  • Estrés. Un evento estresante como el fallecimiento de un familiar, una enfermedad, una relación difícil o problemas financieros pueden inducir el primer episodio bipolar. Por eso, la manera en que un individuo maneja el estrés puede tener un rol en el desarrollo de la condición. En algunos casos, el abuso de drogas puede inducir a  un episodio bipolar.
  • Estructura cerebral. La estructura cerebral no puede ayudar a diagnosticar el trastorno bipolar en un individuo. Pero investigadores han encontrado algunas diferencias sutiles en el tamaño y la activación de la estructura cerebral. Existen algunas condiciones en donde el tejido cerebral dañado puede predisponer a una persona al trastorno bipolar. En algunos casos, concusiones o fuertes heridas a la cabeza pueden aumentar el riesgo de tener un trastorno bipolar.

Diagnóstico

No es fácil diagnosticar el trastorno bipolar. Para el diagnóstico de trastorno bipolar, el médico puede hacer un examen físico, una entrevista o solicitar un análisis de laboratorio. Aunque no es posible diagnosticar el trastorno bipolar con un análisis de sangre o una tomografía, estas pruebas ayudan a descartar otras enfermedades. Si ninguna otra enfermedad (ni otros medicamentos, como los esteroides) está provocando los síntomas, es posible que el médico recomiende que la persona vea a un psiquiatra. Para ser diagnosticada con un trastorno bipolar, una persona debe haber presentado un episodio de manía o hipomanía como mínimo. En el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM, por sus siglas en inglés) se definen cuatro tipos de trastornos bipolares:

  • Trastorno bipolar I se diagnostica cuando una persona ha tenido uno o más episodios de manía, acompañados generalmente por uno o más episodios de depresion.
    • No es raro encontrar personas que han tenido varios episodios depresivos (y un diagnóstico de trastorno depresivo severo) antes de tener un episodio pleno de manía. Además, muchas personas que tienen esta condición reciben el diagnóstico de trastorno depresivo severo porque no reconocen (o no se informa al médico) que han tenido episodios previos de manía.
    • Mientras más temprano comiencen los síntomas, más probable es que la condición sea grave y de naturaleza psicótica.
    • El Trastorno Bipolar I afecta tanto a hombres como a mujeres, aunque es más probable que los hombres comiencen con un episodio maníaco y las mujeres con un episodio depresivo severo.
  • Trastorno bipolar II: es un subconjunto del trastorno bipolar en el cual la persona presenta episodios de depresión alternados con episodios hipomaniacos, pero nunca un episodio completo de manía.
  • Trastorno ciclotímico o la ciclotimia: es un estado de ánimo crónicamente inestable en el cual la persona experimenta hipomanía y depresión leve por dos años como mínimo. Las personas con ciclotimia pueden tener periodos breves de estado de ánimo normal, pero estos periodos duran menos de ocho semanas.
  • Otros trastornos bipolares o trastornos bipolares no especificados: se diagnostican cuando una persona no reúne las características de un trastorno bipolar tipo I, II, ni ciclotímico, pero ha tenido periodos clínicamente anormales de elevación del estado de ánimo.

Tratamiento

El trastorno bipolar no tiene cura. Pero el tratamiento adecuado ayuda a la mayoría de las personas a controlar los cambios del estado de ánimo y otros síntomas. Ya que el trastorno bipolar es una enfermedad crónica, el tratamiento debe ser permanente. Si el trastorno bipolar no se trata, los síntomas empeoran; por lo tanto, es importante diagnosticarlo y comenzar el tratamiento en las primeras etapas.

El tratamiento del trastorno bipolar puede incluir medicamentos, psicoterapia, educación, estrategias de autocontrol y apoyos externos, como la familia, los amigos y los grupos de apoyo. No existe un enfoque único para tratar el trastorno bipolar.

Medicamentos

Distintos tipos de medicamentos pueden ser utilizados para tratar la condición con éxito. Los diferentes tipos de trastornos bipolar pueden responder mejor a un tipo de medicamento en particular. Los efectos secundarios pueden variar según los medicamentos, y es posible que tome tiempo descubrir que medicamento funciona mejor.

Litio

El litio (Lithobid, Eskalith) ayuda a estabilizar el estado de ánimo y evitar los altibajos extremos del trastorno bipolar. Se requieren exámenes de sangre frecuentes porque el litio puede provocar problemas renales y de tiroides. Los efectos secundarios más comunes incluyen: agitación, boca seca y problemas digestivos. Los niveles de litio se deben controlar atentamente para asegurarse de administrar la mejor dosis y para controlar la toxicidad.

El litio se usa para el tratamiento continuo de la depresión bipolar y para evitar recaídas. Existen estudios que demuestran que el litio puede ayudar a disminuir el riesgo de suicidio, pero la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) no ha aprobado el uso de esta para específicamente este propósito.

 Anticonvulsivos

Muchos medicamentos que se usan para tratar convulsiones también se utilizan para estabilizar los estados de ánimo. Por eso muchas veces se recomiendan para tratar el trastorno bipolar. Los efectos secundarios más comunes incluyen aumento de peso, mareos y sueno. Pero a veces, algunos anticonvulsivos causan problemas más graves, como dermatitis en la piel, trastornos de la sangre o problemas hepáticos.

El ácido valproico y la carbamazepina son medicamentos que se utilizan para tratar la manía. Se descubrió que estos medicamentos, los cuales se usan para tratar la epilepsia, son tan eficaces como el litio para tratar la manía. Estos pueden ser mejores que el litio para tratar los subtipos bipolares más complejos de manía disfórica y de ciclo rápido, como también el abuso de sustancias.

La lamotrigina se utiliza para atrasar los síntomas del trastorno bipolar I. La lamotrigina no es aprobada por la FDA para tratar episodios agudos de depresión o manía. Esto es debido a que los estudios realizados sobre la lamotrigina para el tratamiento de la depresión bipolar aguda han producido resultados inconsistentes.

Antidepresivos

Los medicamentos antidepresivos presentan inquietudes cuando son utilizados para tratar el trastorno bipolar, ya que pueden causar un episodio de manía en algunas personas. Un estudio conducido por el Instituto Nacional de Salud Mental(NIMH) demostró que tomar un antidepresivo junto con un estabilizador del estado de ánimo es más eficaz que usar únicamente un estabilizador del estado de ánimo para tratar el trastorno bipolar I. Es importante consultar tu medio o profesional de la salud mental para revisar los riesgos y beneficios del tratamiento.

Antipsicóticos de segunda generación 

Los Antipsicóticos de segunda generación (SGA, por sus siglas en inglés) se utilizan comúnmente para tratar los síntomas del trastorno bipolar y con frecuencia, se combinan con otros medicamentos, tales como los estabilizadores del estado de ánimo. Por lo general, se usan para tratar episodios maníacos o mixtos.

Los antipsicóticos de segunda generación (SGA) a menudo se recetan para ayudar a controlar episodios agudos de manía o depresión. Encontrar el medicamento adecuado no es una ciencia exacta; y es diferente para cada persona. En la actualidad, solo la quetiapina y la combinación de olanzapina y fluoxetina (Symbax) están aprobadas para tratar la depresión bipolar. Verifica frecuentemente con tu médico y en el sitio web de la FDA  sobre los medicamentos, ya que los efectos secundarios de los mismos pueden cambiar con el tiempo.

Psicoterapia

La psicoterapia, los grupos de apoyo y la psicoeducación sobre la condición son esenciales para tratar el trastorno bipolar:

  • La terapia cognitivo-conductual (CBT, por sus siglas en inglés) ayuda a cambiar los pensamientos negativos y la conducta asociada con la depresión. El objetivo de esta terapia es reconocer los pensamientos negativos y aprender estrategias de cómo manejarlos.
  • La terapia orientada en la familia ayuda a las personas con trastorno bipolar a conocer sobre la enfermedad, y a realizar un plan de tratamiento.
  • La psicoterapia se centra en el autocuidado y la regulación del estrés.  Ayuda a una persona a mejorar el autocuidado, reconocer las características del comienzo de los síntomas y a controlar el estrés.

Según un estudio conducido por el Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH, por sus siglas en inglés), el programa de mejora sistemática del tratamiento para el trastorno bipolar (STEP-BD, por sus siglas en inglés), demostró que las personas que toman medicamentos para tratar el trastorno bipolar tienen más probabilidades de mejorarse más rápido y mantenerse sanos si reciben una combinación de varias intervenciones de psicoterapia intensiva. Las personas en el estudio recibieron tres tipos de psicoterapia, que se centraron en estrategias cognitivas, la participación de la familia y la regulación del estrés.

Otros tratamientos

Terapia electroconvulsiva (TEC)

En casos poco frecuentes, la terapia electroconvulsiva se puede considerar una intervención para la manía o depresión grave. La TEC implica transmitir impulsos eléctricos al cerebro.

Condiciones relacionadas

Dentro de las condiciones comunes que tienen las personas con trastorno bipolar, se  encuentran las siguientes:

Estas otras condiciones de salud mental pueden hacer difícil el diagnóstico y el tratamiento del trastorno bipolar. Por ejemplo, los antidepresivos que se usan para tratar el trastorno obsesivo compulsivo y los estimulantes que se usan para tratar el ADHD pueden empeorar los síntomas del trastorno bipolar e incluso pueden causar un episodio maníaco. El tratamiento exitoso del trastorno bipolar casi siempre mejora estas condiciones relacionadas. Y el tratamiento exitoso del trastorno de estrés postraumático (PTSD), el trastorno de déficit de atención con hiperactividad o el abuso de sustancias, generalmente mejora los síntomas del trastorno bipolar.

 

¿Cómo puedes ayudarte?

Si tú tienes trastorno bipolar, la condición puede tomar control sobre tus pensamientos, interferir con tus relaciones y, si no se trata, podría provocar una crisis.

Existen algunas maneras que te pueden ayudar a manejar la condición:

Determina los factores de estrés. ¿Hay momentos específicos en los que estas estresado? Las personas, los lugares, los trabajos e incluso las vacaciones pueden jugar un papel importante en la estabilidad de tu estado de ánimo. Los síntomas de manía y depresión pueden comenzar poco a poco, pero si se tratan temprano, es posible evitar un episodio grave. Los sentimientos de manía pueden sentirse bien al principio, pero pueden llevar a una conducta peligrosa, como manejar a alta velocidad, violencia o hipersexualidad. La depresión puede comenzar con una sensación de cansancio, tristeza y no poder dormir.

Evita las drogas y el alcohol. Estas sustancias pueden afectar el equilibrio emocional e interactuar con los medicamentos. Tanto la depresión como la manía hacen que las drogas y el alcohol sean opciones tentadoras para auto-ayudarte a “disminuir la velocidad” o “reanimarte”. Sin embargo el daño que estas pueden ocasionar es evitar la recuperación.

Establece una rutina. Comprometerte a seguir una rutina puede ayudarte a tomar control de tu vida, y ayudar a evitar que la depresión y la manía asuman el control. Por ejemplo, para mantener bajo control los cambios de energía causados por la depresión y la manía, comprométete a estar en la cama solo ocho horas, y a estar levantado y moviéndote el resto del tiempo. Hacer ejercicios aeróbicos también es una buena estrategia para regular el ritmo del cuerpo. 

Aprende de los episodios pasados. El reconocimiento de las características es esencial para descubrir los primeros síntomas de un episodio maníaco inminente. Es importante aceptar el apoyo de familiares o amigos que pueden reconocer los primeros síntomas. Los síntomas con frecuencia tienen características muy específicas, y esto se puede aprender y prever.

Rodéate de amistades saludables. Las relaciones pueden ayudar a estabilizar el estado de ánimo. Un amigo extrovertido podría motivarte a participar en actividades sociales y levantarte el ánimo cuando lo necesitas. Un amigo más introvertido y tranquilo puede ayudarte a mantener bajo control los sentimientos de manía. 

 

¿Cómo ayudar a un amigo o a un familiar?

Reconoce los primeros síntomas. Es posible que puedas evitar un episodio grave antes de que suceda. Los síntomas de manía y depresión a menudo presentan síntomas de alerta. Al principio, la manía por lo general se siente bien, y eso significa que es posible que tu familiar no quiera buscar ayuda. Trata de estar pendiente e identifica las señales, como la falta de sueño y hablar rápido, lo cual pueden indicar síntomas de una manía inminente. Una depresión a menudo comienza con un estado de ánimo decaído, sensación de cansancio o problemas para dormir.

Comunícate. No a todos nos gusta enfrentar los problemas, pero hacerlo es esencial para una comunicación abierta y sin obstáculos. Busca tiempo para hablar de los problemas, teniendo en consideración que no cualquier momento es adecuado. Por ejemplo, si tu familiar sufre de un trastorno bipolar II y se enoja, podría ser seguro intentar hablar de la situación. Pero si tu amigo con trastorno bipolar I se enoja, tu reacción quizás deba ser distinta. Es más probable que ese enojo se convierta en rabia y se vuelva peligroso, e incluya violencia física.

Reacciona con calma y de manera racional. Aun en las situaciones en las que tu familiar o amigo podría “explotar” y enojarse contigo y con otras personas, es importante permanecer tranquilo. Escúchalos y has que se sienta entendido y seguro. Luego trata de lograr un resultado positivo.

 

Sobrepasar los altibajos del trastorno bipolar no es fácil. Pero si tú, o un familiar, amigo o ser querido, tiene dificultades, pueden recibir ayuda. NAMI y las filiales de NAMI están para brindarles apoyo a ti y a tu familia, e información sobre los recursos disponibles en  la comunidad.

Comunícate con la línea de ayuda de NAMI al 1-800-950-NAMI (6264) o escribe a info@nami.org si tienes preguntas sobre el trastorno bipolar o acerca de cómo encontrar apoyo y recursos.