Trastorno depresivo

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La depresión es un sentimiento más allá de sentirse triste o estar pasando por un momento difícil. Es una condición de salud mental bastante seria que requiere entendimiento, tratamiento y un buen plan de recuperación. Muchas personas mejoran con la detección temprana, un diagnóstico y/o un plan de tratamiento que quizás incluya medicación, psicoterapia, y cambios de estilo de vida. Pero si no se trata, la depresión puede ser devastadora, no solo para la persona que tiene la condición, sino para sus familiares también.

Algunas personas solo tienen un episodio de depresión en sus vidas. Sin embargo, para la mayoría de las personas la depresión es recurrente. Sin tratamiento, los episodios de depresión pueden durar de algunos meses a varios años. Las personas con depresión severa pueden sentirse sin esperanza y tener un mayor riesgo de suicido.

Se estima que 16 millones de estadounidenses – casi el siete por ciento de la población – tuvieron al menos 1 episodio depresivo grave en el último año. Personas de todas edades, razas, etnias y niveles socioeconómicos pueden tener depresión. Es importante entender que la condición afecta a algunas personas más que a otras. Las mujeres tienen un 70 % más de probabilidad de tener depresión que los hombres. Las personas entre los 18-25 años de edad también tienen un 60 % más de probabilidad de tener depresión en comparación a personas mayores de 50 años.

Una evaluación completa es importante. Se tienen que descartar otras condiciones médicas que pueden manifestarse como depresión, efectos secundarios de otras medicaciones (como bloqueadores beta o antihipertensivos) y otras causas médicas. Conocer lo que causa estrés y cuáles son las reacciones a tratamiento pueden ayudar a crear un buen plan de tratamiento.

Síntomas

Tal como ocurre con cualquier condición de salud mental, las personas con trastornos depresivos experimentan diferentes síntomas. Sin embargo, para la mayoría, la depresión cambia la forma como se desenvuelven diariamente. Los síntomas comunes de la depresión incluyen:

  • Cambios en los hábitos del sueño. Muchas personas tienen problemas para conciliar el sueño y permanecer dormidos o duermen mucho más que antes.
  • Cambios en el apetito. La depresión puede provocar pérdida o aumento de peso cuando una persona deja de comer o utiliza la comida como mecanismo de supervivencia.
  • Falta de concentración. Es posible que una persona con depresión severa no pueda concentrarse. Desde leer el periódico hasta seguir la trama de una serie en televisión puede ser difícil. Incluso, la toma de decisiones, ya sean grandes o pequeñas también puede resultarle complicado.
  • Falta de energía. Las personas con depresión pueden sentirse cansados, y/o le podría disminuir su capacidad cognitiva. También, es posible que no puedan realizar tareas rutinarias. 
  • Falta de interés. Las personas con depresión pueden perder el interés en sus actividades usuales como, por ejemplo, perder la capacidad de sentir placer. Es posible que a una persona con depresión no le interese comer o tener relaciones sexuales.
  • Baja autoestima. Las personas piensan demasiado en sus pérdidas o fracasos durante períodos de depresión y pueden sentirse culpables o inútiles. Pensamientos como: “soy un perdedor”, “el mundo es un lugar terrible” o “no quiero estar vivo” pueden dominar la mente de alguien con depresión.
  • Perdida de esperanza. La depresión puede hacer que una persona se sienta que el mundo está en su contra. Esta actitud negativa muchas veces va acompañada o puede convertirse en pensamientos suicidas.
  • Cambios en el movimiento. Personas que tienen depresión pueden lucir físicamente exhaustos o bastante agitados. Por ejemplo, una persona con la condición podría despertarse temprano por la mañana y caminar por horas.
  • Dolores físicos. En vez de hablar sobre sus emociones o tristezas, algunas personas se pueden quejar de dolores de cabeza o de dolores de estómago. 

La manera en que una persona describe los síntomas con frecuencia depende de su punto de vista cultural. En las culturas occidentales, las personas por lo general hablan de sus estados de ánimo y sentimientos, mientras que, en muchas culturas orientales, las personas se refieren con más frecuencia al dolor físico. Los afroamericanos y los latinos tienen más probabilidades de recibir un diagnóstico erróneo; por lo tanto, deben consultar a un profesional de salud médica que entienda su cultura y comparta sus expectativas respecto al tratamiento.

Causas

El trastorno depresivo no tiene una causa única. Puede ser desencadenado, o puede ocurrir de forma espontánea sin estar asociado a una crisis en la vida, condición física u otro riesgo. Los científicos creen que varios factores contribuyen al desarrollo de la depresión:

  • Trauma. Cuando una persona vive un hecho traumático a temprana edad, esto puede generar cambios a largo plazo en la forma como el cerebro responde ante el miedo y el estrés. Estos cambios en el cerebro pueden explicar por qué las personas que vivieron traumas durante su infancia son más propensas a tener depresión.
  • Genética. El riesgo de suicido y otros trastornos del estado de ánimo tienden a ser hereditarios, aunque la herencia genética no es el único factor. Los gemelos comparten el 100 % de los mismos genes, sin embargo, ambos tendrán depresión aproximadamente el 30 % de las veces. Las personas con predisposición genética a tener la condición son más propensas a mostrar síntomas a una edad más temprana. De tener una disposición genética, diferentes factores y eventos en la vida influyen el hecho de que la persona pueda tener un episodio.
  • Circunstancias de la vida. La situación financiera y el estatus matrimonial de una persona pueden influir en el desarrollo de la depresión. No siempre estas circunstancias causan depresión, a veces podría ser al revés. Por ejemplo, la depresión es más común en las personas sin hogar, pero la depresión misma puede ser el motivo por el que una persona llegase a esa situación.
  • Estructura cerebral. Los diagnósticos por imagen han demostrado que el lóbulo frontal del cerebro se vuelve menos activo cuando una persona está deprimida. La depresión también está asociada con los cambios en las respuestas de la glándula pituitaria y el hipotálamo ante la estimulación hormonal.
  • Otras condiciones médicas. Las personas que tienen un historial de trastornos del sueño, condiciones físicas, dolor crónico, ansiedad, y trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) son propensas a tener depresión.
  • Consumo excesivo de drogas y alcohol. Aproximadamente 30% de las personas con problemas de uso excesivo de sustancias también presenta depresión.

¿A quién le puede dar depresión?

La depresión afecta a las personas de todas edades, razas, etnias y niveles socioeconómicos. Es importante recalcar que diferentes grupos de personas tienen diferentes experiencias con los síntomas de la depresión.

Hombres. Por motivos culturales, los hombres pueden sentirse avergonzados por la depresión y simplemente intentar esconderla, consumir alcohol o usar drogas para auto medicarse. Si no se trata, la depresión en los hombres puede tener consecuencias devastadoras ya que ellos son unas cuatro veces más propensos a suicidarse que las mujeres.

Mujeres. Existen varios factores únicos en la vida de las mujeres que puedan tener un rol en el desarrollo de la depresión. Estos pueden ser la genética, la biología, la reproducción, cambios hormonales y las relaciones interpersonales.

Durante los ciclos menstruales, muchas mujeres tienen cambios de comportamiento y cambios físicos. Estos cambios pueden incluir sentimientos depresivos e irritabilidad, entre otros. Muchas mujeres con depresión tienen síntomas mucho más severos antes de su periodo. Las mujeres que tienen el síndrome premenstrual (SPM, o PMS, por sus siglas en inglés) o el trastorno disfórico premenstrual (TDPM, o PMDD, por sus siglas en inglés) sentirán que los síntomas se empeoran gradualmente hasta que empiece la menstruación. Actualmente, los investigadores están estudiando la manera en que el cambio en los ciclos menstruales y la química del cerebro están relacionados con la depresión.

Muchas mujeres experimentan una alteración temporal del estado de ánimo después del parto. Se estima que entre el 9-16% de mujeres estadounidenses tienen depresión posparto, trastorno que ocurre después del embarazo. Las mujeres con depresión posparto pueden tener dificultades en funcionar en el día a día dado a que muchas de ellas podrían experimentar ansiedad, insomnio, o pensamientos de lastimarse a ella mismas o a sus bebés.

Personas mayores. La depresión en las personas mayores con frecuencia no se trata debido a que muchos creen que es parte del proceso de envejecimiento y una reacción natural a enfermedades crónicas, pérdidas o transiciones. Los síntomas de depresión en las personas mayores pueden ser distintos a los de las personas más jóvenes.  La depresión en personas mayores se puede caracterizar por problemas de memoria, quejas vagas de dolor o delirios. La depresión puede ser un efecto secundario de algunos medicamentos que se les recetan comúnmente a las personas mayores, como los medicamentos para tratar la hipertensión, y afecciones como lo son los ataques cardíacos, los derrames cerebrales, las fracturas de cadera o la degeneración macular.

LGBTQ. Las personas lesbianas, gay, bisexual o transgénero tienen un mayor riesgo de tener depresión por lo que muchos son discriminados por segmentos de la sociedad e incluso, por sus familiares, colegas y compañeros de clase. El estigma que enfrentan las personas LGBTQ los hace más vulnerables a condiciones de salud mental como la depresión.

Niños y adolescentes. Los niños y adolescentes expuestos a un mayor riesgo de depresión incluyen esos que tienen déficit de atención e hiperactividad (ADHD, por sus siglas en inglés), trastornos de aprendizaje y trastorno de oposición desafiante. Una persona joven que ha tenido estrés o un trauma significante, como, por ejemplo, una perdida, o simplemente tiene un historial familiar de trastornos del estado de ánimo, está expuesto a mayor riesgo de tener depresión. 

Es más probable que los niños con depresión se quejen de dolores físicos en vez de decir que están deprimidos. Los adolescentes con depresión pueden actuar de manera agresiva o comportarse de una manera riesgosa. También, pueden abusar del alcohol o las drogas, tener dificultad en el colegio, o escaparse de la casa. Los adolescentes están a mayor riesgo de suicido cuando están pasando por un episodio depresivo. El suicido es la tercera causa de muerte para los jóvenes entre 15-19 años de edad.

Diagnóstico

Para que sea diagnosticada con un trastorno depresivo, una persona debe haber presentado un episodio de depresión que haya durado más de dos semanas. Los síntomas de un episodio de depresión incluyen:

  • La falta de interés o falta de placer en actividades
  • Cambio de apetito o peso
  • Trastornos del sueño
  • Sentirse agitado o exhausto
  • Sentirse fatigado
  • Tener baja autoestima o sentirse culpable
  • Dificultad en concentrarse o tomar decisiones
  • Pensamientos o intenciones suicidas

La depresión puede ser difícil de diagnosticar porque un episodio depresivo puede ser parte del trastorno bipolar u otra condición de salud mental. La manera en que una persona describe los síntomas con frecuencia depende de su punto de vista cultural. Las investigaciones han demostrado que los afroamericanos y los latinos tienen más probabilidades de recibir un diagnóstico erróneo; por lo tanto, las personas a las que se les ha diagnosticado depresión deben consultar a un profesional de salud médica que entienda su origen y comparta sus expectativas respecto al tratamiento.

Tratamiento

A pesar de que el trastorno depresivo puede ser una condición devastadora, a menudo responde al tratamiento. La clave está en recibir una evaluación y un plan de tratamiento específicos. El tratamiento puede incluir cualquiera de las siguientes opciones o una combinación de las mismas:

Medicaciones, incluidos antidepresivos, estabilizadores del estado de ánimo y medicamentos antipsicóticos

Psicoterapia,  incluida la terapia cognitivo-conductual, la terapia centrada en la familia y la terapia interpersonal

Terapias de estimulación cerebral, incluida terapia electroconvulsiva (TEC) o estimulación magnética transcraneal repetitiva (EMTr)

Fototerapia, en la que se emplea una caja de luz a fin de exponer a una persona a la luz completa del espectro y regular la hormona de la melatonina

Ejercicio.

Enfoques complementarios de salud, incluida la meditación, el ejercicio, la nutrición, y la terapia ecuestre

Educación y estrategias de autocontrol

Enfoques mentales/corporales/espirituales; por ejemplo, meditación, fe y oración

Condiciones relacionadas

Una persona con depresión puede tener otras condiciones adicionales como:

  • Trastornos de ansiedad, incluyendo trastorno por estrés postraumático (TPEP o PTSD, por sus siglas en ingles)
  • Déficit de atención e hiperactividad (ADHD, por sus siglas en inglés)
  • Diagnostico dual y el uso excesivo de sustancias

Estas otras condiciones de salud mental pueden hacer que sea difícil tratar la depresión, pero el tratamiento exitoso de esta condición la mayoría del tiempo mejora enfermedades relacionadas. Y el tratamiento exitoso del TPEP, el ADHD o el abuso de sustancias generalmente mejora los síntomas de la depresión.

 

¿Cómo puedes ayudarte?

Vivir una vida balanceada puede ayudarte a manejar tu depresión. Aquí hay algunas sugerencias de personas que viven con depresión.

Aprende todo lo que puedas. Aprende sobre medicaciones y diferentes opciones de tratamiento. Busca páginas de internet y libros que ayuden. Asiste a presentaciones locales sobre cómo tratar la depresión, y relaciónate con otras personas en reuniones y grupos de apoyo

Reconoce los primeros síntomas. Identifica las cosas que inducen tus episodios depresivos, como las épocas del año para así poder conseguir ayuda lo antes posible. 

Desarrolla una relación con tus proveedores de servicios salud. Es importante tener una relación de comunicación abierta y de confianza. Comparte la información necesaria para que te puedan ayudar con tu recuperación.

Prepárate para saber qué hacer en una crisis. Aprende sobre centros o líneas telefónicas de emergencia.

Encuentra apoyo emocional de otra gente que tiene depresión. Comparte tus pensamientos, miedos y preguntas con otras personas que tienen la misma condición.

Evita el alcohol y las drogas. Estas sustancias pueden alterar el balance emocional y pueden interferir con medicamentos

Mejora tu salud. Come bien y haz ejercicio. Como método de relajación, intenta el yoga, la meditación o Tai Chi para ayudar con el estrés.

¿Cómo ayudar a un amigo o a un familiar?

  • Reconoce los primeros síntomas. Puedes prevenir un episodio depresivo grave si reconoces los síntomas.
  • Comunícate. Habla honestamente y con empatía. No reprendas a alguien que tiene depresión ni los esfuerces a que estén contentos. Diles que son importantes, que estás ahí para ellos y que quieres saber cómo se están sintiendo.
  • Reacciona de manera calmada y racional. Aunque tu ser querido este teniendo una crisis es importante mantener la calma. Escúchalos, intenta entenderlos y toma el siguiente paso para buscar ayuda.

 

Vivir con depresión no es fácil. Pero si tú, algún familiar, amigo o ser querido, tiene dificultades, pueden recibir ayuda. NAMI y las filiales de NAMI están disponible para brindarles apoyo a ti y a tu familia, e información sobre los recursos disponibles en  la comunidad.

Comunícate con la línea de ayuda de NAMI al 1-800-950-NAMI (6264) o escribe a info@nami.org si tienes preguntas sobre el trastorno bipolar o acerca de cómo encontrar apoyo y recursos.